Vicaría Episcopal de Pastoral
Es el organismo diocesano a través del cual el Vicario Episcopal de Pastoral, en nombre del Obispo Diocesano, coordina los asuntos de naturaleza pastoral en relación con la actividad evangelizadora de la Iglesia.
Propósito fundamental de la Vicaría Episcopal de Pastoral:
Su finalidad es dar continuidad a la acción evangelizadora y salvífica, iniciada por Jesucristo, mediante la coordinación, acompañamiento, promoción y animación de la actividad pastoral.
Busca que el proceso pastoral responda a las necesidades de nuestro tiempo y que las Comisiones y Dimensiones pastorales ejecuten su acción de manera eficaz y eficiente.
Es un organismo ejecutivo de vinculación, articulación y coordinación del trabajo pastoral diocesano.
Las principales responsabilidades de la Vicaría de Pastoral incluyen una amplia gama de actividades y tareas:
Coordinación y Planificación:
Coordina las actividades pastorales de la Diócesis en colaboración con la Comisión Central de Pastoral.
Coordina las asambleas y reuniones diocesanas de pastoral, tanto de programación como de evaluación, desde la organización hasta la ejecución y la evaluación.
Es responsable del proceso de elaboración, aplicación y seguimiento del Plan Diocesano, lo que incluye el estudio y análisis de la realidad, la propuesta de un proyecto metodológico pastoral, la programación, ejecución, subsidiariedad y evaluación.
Colabora en la organización de las Visitas Pastorales que realiza el Obispo a parroquias e instituciones diocesanas.
Coordina la elaboración, distribución e implementación de los subsidios pastorales.
Está presente en reuniones capitales de naturaleza pastoral, como el Consejo Episcopal, Curia Diocesana, Colegio de Decanos, y Consejo Presbiteral, a través del Vicario Episcopal de Pastoral.
Acompañamiento y Animación
Acompaña el trabajo pastoral diocesano a través del diálogo y cercanía con los coordinadores de las instancias y estructuras pastorales.
Sostiene reuniones con coordinadores de Comisiones Diocesanas e instituciones para promover la comunión y participación en la misión e impulsar la actividad pastoral diocesana.
Revisa las programaciones pastorales de las Comisiones Diocesanas, Decanatos y Parroquias para asegurar que las actividades cumplan el objetivo general del Plan Diocesano de Pastoral.
Acompaña y motiva a los agentes de pastoral, velando por su formación teológico-pastoral.
Promueve actividades diocesanas para animar y dar sentido de sinodalidad: comunión, participación, misión.
Analiza los cambios de la realidad eclesial y social para reconducir el trabajo pastoral cuando sea necesario.
Revisa constantemente las orientaciones pastorales de diversas instancias eclesiales (universal, continental, nacional, provincial y diocesana).
Acompaña a las Comisiones y Dimensiones para que sus equipos estén completos, tengan programaciones y trabajen acorde al objetivo del Plan Diocesano.
Promoción de la Acción Pastoral:
Revisa constantemente el Curso Diocesano de la Acción Pastoral en cada instancia y estructura diocesana.
Cuida una sana y oportuna comunicación entre las instancias y estructuras pastorales.
Mantiene contacto con las realidades decanales a través del Colegio de Decanos.
Busca caminos para promover e impulsar la comunión y participación entre los distintos actores de la pastoral, instancias y estructuras.
Participa en reuniones provinciales o nacionales de Vicarios Episcopales de Pastoral para que el trabajo diocesano esté en sintonía con la Iglesia Universal.
Busca y mantiene una relación estrecha con las ciencias auxiliares para encarnar mejor el trabajo pastoral en el entorno.
Facilita los recursos necesarios, económicos y/o materiales, para el ejercicio pastoral.
Asegura que todas las Comisiones y Dimensiones tengan coordinadores y equipos eclesiales vinculados con los decanatos.
Integra y articula a la Vida Consagrada en la pastoral diocesana.
Anima el proceso diocesano de pastoral para lograr la transformación de nuestra realidad.
En resumen, la Vicaría de Pastoral es el motor y guía de la actividad evangelizadora y pastoral en la Diócesis de Aguascalientes, asegurando que esta sea coordinada, eficaz, y responda a las necesidades actuales, siempre en comunión con las directrices de la Iglesia y el Obispo Diocesano.